El impacto de los factores externos e internos
Es frecuente que el estrés laboral o el burnout derivado de las dificultades laborales se trasladen al hogar, nublando la capacidad de escucha. Asimismo, la presencia de ansiedad o estados de depresión en uno de los integrantes genera un desequilibrio que afecta la disponibilidad emocional. Cuando existen problemas de manejo emocional no resueltos o una baja autoestima arraigada, la relación puede volverse un escenario de dependencia emocional. Factores como el insomnio persistente o la tristeza constante también minan la energía vital necesaria para gestionar los conflictos personales que surgen naturalmente en la convivencia.

