Raíces emocionales de los desafíos conductuales
Es frecuente observar que la ansiedad y el estrés crónico terminan derivando en problemas de conducta reactivos. Cuando atravesamos situaciones de depresión, tristeza persistente o lidiamos con las secuelas de un duelo, nuestras formas de reaccionar cambian drásticamente. En otros casos, los problemas de adaptación o la presencia de fobias específicas pueden limitar nuestra libertad de acción, generando comportamientos que se alejan de lo que realmente deseamos para nuestra vida. Estos cuadros se ven agravados por episodios de ataques de pánico o por una baja autoestima que nos impide establecer límites saludables.

