Cuando las emociones desbordan nuestra capacidad de respuesta
A menudo, los problemas de manejo emocional se manifiestan como una respuesta directa a niveles de estrés acumulado, derivando en cuadros de ansiedad o episodios de ataques de pánico que parecen surgir sin aviso. Esta falta de regulación también alimenta la tristeza persistente y estados de depresión que afectan nuestra calidad de vida, impidiéndonos encontrar el descanso necesario, lo que a su vez se traduce en insomnio crónico. Al no procesar adecuadamente estas vivencias, podemos desarrollar problemas de adaptación ante cambios simples, dificultando nuestro avance personal.

